Capítulo VIII - La Nueva Economía

D. 17. Desembarco y venta de esclavos en el río Ozama. 1520, aprox. D. 17. Desembarco y venta de esclavos en el río Ozama. 1520, aprox. Diseño: J. Arvelo. Dibujo: F. Castro

El Cardenal Cisneros murió en 1517 y el nuevo Rey Carlos I de España y V de Alemania, fue heredero de las Casas de Aragón, Austria, Borgoña y Castilla. Elegido emperador en 1519, en estos momentos era el soberano más poderoso de toda Europa, contando además con una estable fuente de riquezas en materias primas y metales preciosos provenientes del continente americano. 

mascara 3Desde los inicios del siglo, Santo Domingo ocupó la importante posición de centro administrativo de la España Colonial hasta los alrededores de 1530, cuando la Real Audiencia pasa a tener su base principal en México. Al puerto de Santo Domingo arribaban todos los días navíos procedentes de España con productos europeos básicos como harina de trigo, hierro, acero, zapatos, telas, papel, jabones, peines, perfumes, etc., y aquí se abastecían de nuevas provisiones para las expediciones y conquistas de la Tierra Firme. Comerciantes de las demás colonias viajaban a Santo Domingo a comprar las mercancías europeas y locales, especialmente ganado y casabe, de los cuales la Española fue la gran suplidora.

mascara 2Con una demanda creciente tanto en sus colonias como en Europa, y tras el debilitamiento de la economía minera en la isla, la inversión en productos agrícolas de exportación resulto la opción más rentable para la Corona española,  la cual brindó muchas facilidades al establecimiento de plantaciones, en especial de caña de azúcar, llegando a financiar prestamos a particulares que desearon integrarse al negocio de la elaboración del dulce. Tras el gobierno de los Jerónimos, quienes iniciaron el proceso de cambio hacia este renglón, el juez de residencia Rodrigo de Figueroa refería que en 1520 ya estaban moliendo caña tres trapiches y tres ingenios, a la vez que se encontraban más de 30 en construcción.

Santo domingo ocuparía el primer lugar de exportación de productos agrícolas tropicales durante casi todo el siglo XVI, y para poder aumentar y mantener el nivel de producción ya dentro de un sistema mercantilista, la producción habría de organizarse en torno al trabajo de mano de obra esclava, especialmente de negros africanos, cuya importación se inicia oficialmente en 1518 con una licencia especial otorgada por el emperador a Laurent de Gouvenot, gobernador de Bressa, en Holanda. Esta licencia autorizaba la introducción a Indias de 4,000 esclavos entre hombres y mujeres, exentos de pagar almojarifazgo o impuesto de entrada de mercancía, y realizada en diversas partidas durante un periodo de 8 años. 

Los esclavos provenían de España y Portugal, donde ya existían en pequeñas cantidades, conocían el idioma de sus amos y eran llamados ladinos, o de Cabo Verde y la Guinea Africana, pertenecientes a grupos vendidos por los portugueses en sus posesiones, y que al no estar familiarizados con las costumbres hispanas se les denominaba bozales. 

Laurent de Gouvenot vendía su licencia a comerciantes genoveses de Sevilla por 25,000 ducados, provocando que los primeros cargamentos esclavos fueran vendidos en Santo domingo a precios altísimos, por lo que las autoridades coloniales se quejaban repetidamente de la lentitud de la producción debido a la escasez y alto precio de los eslavos. Pero el jugoso monopolio de los genoveses les duro hasta el 1527 aunque el emperador otorgara licencias a algunos funcionarios para que pudieran importar directamente cantidades de 100 y 50 esclavos, además de otra licencia especifica para la introducción de 1,500 adicionales. 

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Puertos Comerciales Portugueses en África – 1450-1750.

Al ser embarcados con destino a América, a los esclavos se les asignaba el nombre del puerto de embarque, lo que ha representado una dificultad para establecer con exactitud sus lugares de procedencia, muchas veces zonas más apartadas de la costa occidental africana. Gran parte de los grupos iniciales provenían específicamente de las regiones comprendidas desde el río Kaédi en Diara hasta el río Sanaga o del Rey al suroeste de las montañas de Adamawa. Algunos sugieren un alto índice de individuos de tribus del Sudán Occidental (Africanos musulmanes), y otros han generalizado para el caribe español una alta procedencia nigeriana: predominio de la cultura Yoruba, con influencias Bantús.

Para tener una idea de los gentilicios de tempranos grupos africanos en Santo Domingo, reproducimos nombres de una lista de esclavos que formaban parte del inventario de bienes de Hernando Gorjón en 1547, y que fue presentada por el historiados Carlos F. Deive en 1980.1

Anexo le agregamos su localización geográfica y posible ascendencia, según las referencias de este autor así como de otros investigadores.

Francisco Calabar-Calabar, Carabi, Carabalí–provienen de la región de Calabar o Calabares entre el delta del río Niger y del río Sanaga o del Rey. Según el Dr. Deive, fue una de las regiones de mayor procedencia de esclavos en los primeros años de la trata. Era una zona densamente poblada por varias tribus de las que sobresalen cuatro grupos principales: los Ibo, Ijaw, Semibantus (Ibios y Ekoi), y las tribus Bantús localizadas entre los ríos Cross y Sanaga o del Rey. Los Bantús en general eran tribus nómadas y muchos otros grupos de Bantús posteriormente vinieron del Congo, Angola, Sao Paolo de Luanda, Sa Joao del Mina, (Benguela) y del África Oriental. (Mozambique).

Pedro Zape-Juan-Francisco Zape–Provenían de la actual Sierra Leona, vecina a Sherbro. Algunos autores los consideraron Kpwesi o Kpelle y otros dentro del grupo Mandé-fu. Era la tribu más numerosa de Liberia, ocupando el área desde el río Saint Paul hasta el Saint John, Abundaron en Santo Domingo solo en el siglo XVI.

Cristóbal Lucume-Hernando Lucume–Variante de Lucumí, como se les distinguía entonces a los Yoruba, quienes pasaron en abundancia a las islas del Caribe y al Brasil. Los Yorubas o Nagos provenían mayormente de la actual Nigeria, de las regiones de Oyo, de Ketu, donde estaba Ibadan, capital del reino Yoruba, y de Ijesha. Grandes cantidades de yorubas fueron embarcados en Badagri y la actual ciudad de Lagos, Nigeria, en la bahía de Benim. 

Juan Bron-Gonzalo Bran-Brong-Cristóbal Bran-María Bran-Leonor Bran–Su verdadero gentilicio es el de Brong, y eran embarcados en la factoría de Sao Paolo del Mina. Luchas entre distintas tribus del reino Akan, hicieron que parte de los Brong quedaran sometidos a los Ashanti. 

Gonzalo Mandinga–Pertenecían a un imperio del Sudan con el mismo nombre. Este imperio se edificó sobre los territorios abandonados por los Almorávides (imperio del occidente africano que llegó a dominar toda la España Arabe de 1093 a 1148). Eran mestizos de Fulas y Bereneres, se les temía por brujos y guerreros. Algunos autores consideran que aunque vinieron en menor numero que el tronco Bantú, muchas manifestaciones culturales sudanesas se conservaron en mayor grado.

Perico Maga–Gentilicio que designa a una tribu sudanesa de la provincia de Bagumi; el Dr. Daive sugiere que haya un error y debe de tratarse de los Mangas, tribu Bantú de habla Ki-Mbundu de Ki-Manga, villa de Lamba, entre los ríos Danee y Zwanza. 

Ambo–Tribu situada entre los ríos Sanaga o del Rey y Camerún, frente a la isla de Fernando Poo en la actual República de Camerún.

Ana Olofa-María Olofa–Wolof o Gelofes, provenientes del Sudán.

La gran diversidad de étnicas africanas fue aprovechada por los comerciantes de esclavos y sus posteriores amos, facilitando las divisiones entre los africanos para evitar el desarrollo de una conciencia propia o los consiguientes estallidos de rebeldía. 

Aunque la política esclavista española permitió la supervivencia de algunas manifestaciones culturales, la mayoría de hombres y mujeres que llegaban del África además de ser muy jóvenes (de 15 a 20 años), sufrieron el choque de la captura y el viaje entrando en un proceso de deculturación, es decir, de la perdida de sus valores culturales, en especial de sus mitos y creencias debido a que generalmente en las tribus africanas, muchas todavía ágrafas, la formación y transformación de conocimientos se efectuaba mediante la tradición oral, responsabilidad principal de los ancianos. 

Estos adolescentes fueron capturados y embarcados brutalmente en las peores condiciones de hacinamiento, llevados a trabajar por largas horas a un medio ecológico nuevo, diferente a su hábitat tradicional, y bajo un estado semicarcelario de control total dentro de un único ambiente de interacción: las plantaciones y minas. 

Este grandísimo choque psicológico contribuiría a borrar poco a poco las costumbres y patrones culturales de las tribus de origen, a la vez que en el nuevo proceso de transculturación entre los representantes de las diferentes tribus. De esta manera, y bajo el idioma y las nuevas costumbres impuestas por el europeo, se fue formando una especie de híbrido de culturas africanas, inmersas en un lento proceso de transición lleno de dificultades y confusiones; como bien señala Germán Carrera, “despojados de alternativas sobre el modo de satisfacer las cuatro necesidades biológicas primarias: alimentación, sexo, vestido y vivienda, que originan y conforman los módulos fundamentales de una cultura”.2

Muchos de los embarcados hacia América morían en el viaje o al poco tiempo de llegar. Otros duraban de 10 a 15 años y la reproducción inicial fue lenta, tanto por la dificultad de ordenamiento hombre-mujer en los barrancones o viviendas, como la alimentación deficiente basada solo en carne de res, jugo y mieles de caña y las eternas tortas de casabe. 

El Alto índice de muertes llego a preocupar a las autoridades y colonos en un principio, quienes pensaron que los esclavos negros soportarían mejor las fuertes condiciones de trabajo; Bartolomé de Las Casas, muy impresionado y altamente arrepentido de su mediación a favor de la importación de africanos, llego a referir que “nunca habíamos visto negro de su enfermedad muerto, porque, cierto, hallaron los negros, como los naranjos, su tierra, la cual es más natural que su guinea, pero después que los metieron en los ingenios, por grandes trabajos que padecían y por brebajes que de las mieles de caña hacen, y beben, hallaron su muerte y pestilencia... por esto huyen cuando pueden a cuadrillas, y se levantan y hacen muertes y crueldades a los españoles”.3

Muy fuerte sin duda resulto el adaptamiento inicial, más sin embargo, al contrario de los indígenas antillanos mansos, aplastados entre los malos tratos y su propia imposibilidad de acostumbrase al orden social europeo, los africanos, despojados tanto de su identidad cultural como de su persona física, iniciaron una constante resistencia que definitivamente llegaría a influir directamente no solo en la economía de sus amos o propietarios, sino también en la formación de la cultura antillana moderna. 

Entre las entradas oficiales con licencias y el contrabando, para finales de la década del 20 se calcula que en la isla habrían alrededor de 10,000 esclavos africanos. Desde su llegada al puerto eran vendidos a las autoridades y colonos, y según sus condiciones repartidos a los diversos lugares de trabajo; la mayoría se destinaban a las plantaciones de caña de azúcar, cañafistola, jengibre y a las minas, realizando los trabajos más pesados por lo que se los llamaba esclavos de tala. Los restantes se convertían en esclavos domésticos, que atendían los hatos y estancias del señor. Posteriormente existió el esclavo jornalero, que podía ser arrendado por su amo para realizar trabajo por un tiempo a otro particular, o que poseía libertad de movimiento para trabajar independientemente y entregarle una cantidad diaria de su dinero a su propietario. Entre los jornaleros se encontraban labriegos, artesanos, vendedores, ambulantes, y prostitutas.