Captura de Cotubanamá

Mientras se organizaba el proceso de ejecución de las encomiendas, los hombres que Esquibel había dejado en la fortaleza de Higuey fueron asesinados por los indígenas del área, al parecer por las razones usuales de este tipo de suceso. De nuevo se reunió la mayor cantidad de hombres de todas la villas bajo las ordenes de Juan de Esquivel con Juan Ponce de León, de segundo. 

Las cuadrillas de españoles iniciaron su ataque rutinario de poblado en poblado, a lo que la mayor parte de la población respondía huyendo a esconderse en los montes. Cuando interceptaban a algún indio, a base de torturas obtenían la información de los refugios, aunque muchos murieron sin traicionar a su cacique hasta el punto de que ciertos guías, “con cordeles al pesquezo atados, desde que llegaban a algún despeñadero, por llevar tras si al español que lo llevaba del cordel, se despeñaba, porque se lo había el señor o cacique mandado”.17

Al llegar a los lugares donde la población se había refugiado, los españoles pasaban cuchillo a todos en general, niños, mujeres, y ancianos, ya que, “lo principal que pretendían era hacer grandes crueldades y estragos, para meterles miedo y viniesen a darse”.18

Finalmente los cristianos se dirigieron al poblado de Cotubanamá, cacique principal y guaitiao de Esquivel, quien según Las Casas, “era el más lindo y dispuesto hombre que entre mil hombres de cualquiera nación creo yo que se hallara...era de tan señalada posición que los españoles todos de velle se admiraban”.19 Los indios trataron de confundir a los cristianos cambiándoles los caminos, sencilla medida que no surtió efecto y en poco tiempo las cuadrillas de españoles arremetieron contra el poblado iniciándose otra sangrienta batalla que se extendió “desde las dos de la tarde que llegaron, hasta que los departió la noche”.20

Muchos murieron y el resto huyo hacia los montes, siendo cazados por españoles expertos en seguirles el rastro. Cotubanamá logró escapar a la isla Saona donde se escondió en una cueva con su familia. 

Juan de Esquivel dirigió una expedición para capturar al cacique y aunque este tenia sus puestos de vigía en la costa, el capitán y 20 o 30 españoles lograron desembarcar de madrugada. Allí atraparon a dos vigías, a uno apuñalaron y al otro tomaron de guía para buscar a Cotubanamá. 

Los cristianos tomaron dos caminos distintos, la mayoría por un lado, y solo un hombre llamado Juan López por el otro. En su trayecto López se encuentra con 12 indios armados con arcos y flechas, entre los que viene Cotubanamá. Los indígenas pensaron que el español vendría acompañado de más hombres y asustados emprendieron la huida. El cacique trata de flechar su arco pero Juan López no le da tiempo cortándole una mano con su espada; Cotubanamá entonces le reclama, “Mayanimacaná, Juan Desquivel daca; “no me mates porque yo soy Juan de Esquivel”.21 Al parecer logra distraer a López y se zafa empujándolo hacia unas peñas donde casi lo ahorca sino hubieran llegado los demás españoles a rescatarle. 

Su guaitiao Esquivel capturó a Cotubanamá y a su familia, y luego de considerar el quemarlo vivo como era costumbre, le dieron un tratamiento de preferencia trayéndolo en la carabela hasta Santo domingo, donde el Gobernador Ovando de forma menos cruel le hizo ahorcar.

La duración de esta guerra fue de 8 a 10 meses, y seria el último movimiento armado de este tipo, ya que los habitantes de la isla quedaron finalmente “pacificados” y sometidos en su totalidad a la servidumbre de los españoles. En Higüey se fundaron dos villas: Salvaleón de Higuey, cerca del mar, y Sancta Cruz de Aycayagua, en el interior de la región.