Rebelión de Roldán

D. 13. Encuentro de Bartolomé Colón y Francisco Roldán. Valle de la Vega. 1498. D. 13. Encuentro de Bartolomé Colón y Francisco Roldán. Valle de la Vega. 1498. Diseño: J. Arvelo. Dibujo: F. Castro

Al recibir en la Isabela la carabela cargada de Jaragua, Diego Colón la sacó a tierra evitando que algunos hombres descontentos la tomaran para marchar sin autorización a España. El alcalde de la isla, Francisco Roldán, reacciono reclamando que por que no la tiraban al agua y la enviaban a Castilla para avisar de sus “hambres y necesidades”, reuniendo al poco tiempo alrededor de 70 hombres “de los más sanos y gente común”17, con los que se levanta en armas tomando la Isabela donde Don Diego tiene que encerrase para evitar la captura. Pero en vez de partir hacia Castilla, al grito de “Viva el Rey” saquean el hato de vacas y el corral de yeguas del Rey y se adentran en los poblados indígenas cancelándoles el tributo y exigiéndoles sus propios favores personales. 

Llegan los rebeldes a la fortaleza Concepción en la Vega Real y tratan de atraerse los alcaldes que allí estaban de servicio; son rechazados y se retiran al Guaricano, poblado del cacique Guarionex y lugar donde se ubico posteriormente la ciudad cristiana de la Vega. 

Los alcaldes mandan a buscar a Don Bartolomé, quien llega rápidamente y se encierra en la fortaleza donde a los pocos días sostiene el famoso encuentro con Roldán que ha sido descrito de la siguiente manera: “vino a la fortaleza con su gente bien armada, y habló con Don Bartolomé; debía ser por las ventanas, Don Bartolomé parado. Díjole que por que no la juntaba para el servicio de los Reyes, sino para defender la del;”18 “y con mayor desacato y desfachatez de los que convenía, pidió al Adelantado que hiciese botar la carabela al agua, o que le diese permiso para botarla... el Adelantado se enojo con estas palabras y le respondió que ni el ni sus amigos eran marineros ni sabían lo que en tal caso fuese razonable y necesario”,19 “de aquí se fue mofando y más soberbio que vino, porque no pretendía sino proseguir su rebelión con los demás y ser libres para que sus vicios y ambición alcanzasen impunidad.”20

Roldán y su gente partieron hacia el cacicazgo de Xaragua aterrorizando a todos los poblados que encontraron en su camino. Eligieron esta región “por ser la tierra más abundante y deliciosa de la isla,” y al parecer, “por ser allí las mujeres más hermosas y de agradable trato que en otra parte”.21

El ex-alcalde se presentaba como el vengador de las injusticias cometidas por los Colones contra los españoles a la vez que hacia de libertador del tributo indígena, pero solo para explotarlos de forma directa pues según los cronistas Roldán actuaba ambiciosamente, “como si se compadeciera más de ellos de quién se los había impuesto, pues ellos los robaron y después mucho más los robaron e hicieron incomparables daños y agravios”.22

Dado que cada día se llegaba más gente a Roldán, Don Bartolomé trataba de retener a los suyos ofreciéndoles uno o más esclavos por cabeza, con lo que la situación indígena no hizo más que empeorar progresivamente. En este estado de cosas llegan a Santo Domingo dos carabelas a las que se acercan tanto Bartolomé como Roldán para recibir la provisiones y las noticias de Castilla, entre las que se destaca el nombramiento oficial del Adelantado y su validez para el conjunto de las Indias.