Nuevas Exploraciones

A mediados de noviembre, llega otra flota al mando de Antonio de Torres con provisiones y buenas noticias de los Reyes, quienes alentaban a Colón en sus dificultades y le comunicaban el tratado de Tordesillas con el cual Portugal había forzado el desplazamiento de la linea atlántica de demarcación hasta 370 leguas más al oeste de las islas de Cabo Verde, por lo que las tierras del Brasil, descubiertas secretamente, quedaban bajo soberanía portuguesa. Los Reyes, lógicamente preocupados con perder terreno, piden a Colón que regrese a España para fijar con los portugueses la nueva linea en las cartas náuticas y en la realidad del Atlántico. 

El Almirante no acata esta orden de inmediato, en vez decide confirmar por si mismo las informaciones de la expedición que había mandado el año anterior, buscando intervenir con mayor seguridad en las negociaciones con los cosmógrafos y marinos de Portugal. No están confirmadas las fechas de este viaje, al parecer, entre finales de noviembre y mediados de enero de 1495, Colón utilizó los barcos que le trajeron la noticia, y probablemente acompañado por el cosmógrafo florentino Américo Vespuccio, exploró la costa noroeste de Suramérica llegando casi hasta el río Amazonas, donde moría la jurisdicción española según el nuevo tratado. Tras navegar un poco por el río Orinoco en la actual Venezuela, llega al golfo de Paria donde descubre algunas islas ricas en perlas. Rescata lo que puede y retorna a la Española, deteniéndose en la Bahía de Samaná donde apresó a un puñado de indios ciguayos en calidad de esclavos. 

En febrero, Colón despacha la flota de Antonio Torres con Diego Colón, y un cargamento de esclavos que supera 500. Ante los informes más favorables de Diego y el Capitán Torres, los reyes acceden a nuevas peticiones de Colón y piden a Diego que regrese con su hermano. Entre tanto, el Almirante Gobernador y su otro hermano habían decidido poner el orden y terminar militarmente con la resistencia indígena.