Llegada del Almirante a Santo Domingo

En estos momentos el Almirante se encontraba de nuevo en el Golfo de Paria, cerca de la desembocadura del río Orinoco, luego de haber descubierto la Tierra Firme, es decir, el gran Continente. El tercer viaje fue corto; ya en agosto de 1498, Don Cristóbal llegaba a las riberas del Ozama, pero los tres navíos que habían despachado desde Canarias se retrasaron y llegaron por casualidad a las costas de Xaragua donde Roldán y su gente se apoderaran de las provisiones y convencen a algunos recién llegados de unirse a su grupo. Los capitanes de la flotilla se negaron a desobedecer al Almirante y partieron prontamente hacia Santo Domingo llegando solo a unos días después de Colón. 

En sus primeros días en la nueva ciudad el Virrey conferencia con sus hermanos Bartolomé y Diego, y recibe un aviso de que su antigua escudero y alcalde venia para Santo Domingo a tratar con él. En estos momentos el descontento de los residentes españoles era casi general, el sistema de tributo no había aportado las cantidades de oro esperadas, muy pocos indígenas se habían convertido al cristianismo, la mayoría de los hombres europeos habían muerto de enfermedades y muchos, inclusive de los recién llegados, estaban infectados con la sífilis o “mal francés”.

Con la situación tan fuera de control y muy pocos hombres para hacerle frente a los rebeldes, el Almirante decide perdonarles y permitirles a los que quisieran el embarcarse en la flota de regreso a España que ya preparaba. 

Tratando de contrarrestar las informaciones que llegarían a la corte sobre los fallos de su gobierno, el Virrey trata de sacar ganancias rápidamente con otro nuevo tributo de Palo de Brasil con el que esperaba reunir 4,000 quintales así como la venta de más de 3,000 esclavos indios apresados en las recientes rebeliones de la isla. Retrasó la partida de la flota hasta octubre tratando de que Roldán y algunos de sus hombres retornaran a España; ninguna de las medidas le resultó como deseaba y terminó mandando los cinco barcos cargados con cierta cantidad de Palo de Brasil, 800 esclavos, mucho algodón, muestras de perlas encontradas en el Golfo de Paria, y una limitada cantidad de oro. Envió además largas cartas a los Reyes anunciándoles el descubrimiento de Tierra Firme, denunciando los actos del rebelde Roldán y solicitando el envío de ayuda de todo tipo y de más religiosos para convertir a los indios y apaciguar a los cristianos.