Capitulo VI – La Conquista

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Período De Los Colones

De regreso a España, Los Reyes recibieron al Almirante en Barcelona con gran pompa y entusiasmo. Fue el momento más exitoso de su vida, sus críticos estaban derrotados y sus profecías justificadas. Poseía todos los títulos y la honra que un hombre de su tiempo podía desear. 

Asegurándole a los Reyes que había encontrado la ruta hacia Cipango, solicitó recursos para establecer una base de operaciones en la Española desde donde se establecerían los contactos con el Gran Khan y otros monarcas orientales. Aquí también se comenzarían a explotar las minas de oro que localizarían en la próxima expedición. El comercio florecería y Cristóbal Colón llevaría el mensaje de Cristo a las playas lejanas. 

Tan pronto como se enteraron de la llegada de Colón, los Reyes solicitaron al Papa los derechos exclusivos de las tierras descubiertas tal y como lo poseían los Portugueses con sus pertenencias en África. De esta manera, el Papa Alejandro VI emitió la bula Inter coetera el 4 de junio de 1493, en la que se estipulaba que la Corona de Castilla poseía control sobre las tierras paganas que se encontrasen al oeste de una linea imaginaria de polo a polo, que se iniciaba a 100 leguas al oeste de las islas Azores y de Cabo Verde. Tras protestas del monarca portugués, se le concedieron a Portugal los mismos derechos al este de la linea divisoria. 

El 25 de septiembre de 1493 Cristóbal Colón partía de nuevo rumbo a América con una escuadra de 17 naves, con todos sus derechos y el título de Almirante Gobernados de Indias, máxima autoridad con plenos poderes para fundar una colonia. Esta segunda expedición ya sería por igual de estilo militar y en gran medida, evangelizadora. 

ecudo armas cristobal coloEntre 1,200 y 1,500 hombres y algunas mujeres navegaban en la importante escuadra. España iba a las Indias para quedarse definitivamente, enviaba agricultores, carpinteros, albañiles, y ganaderos con las herramientas, semillas y bestias necesarias para iniciar un establecimiento. Igualmente venia un importante contingente militar de caballería e infantería al mando de experimentados capitanes como el catalán Pedro Margarit, Alonso de Ojeda, y el futuro descubridor de Puerto Rico y la Florida, Juan Ponce de León. Bajo sus ordenes estaban los aguerridos hidalgos y aventureros que veían en las Indias una continuación de la Reconquista.

Se destaca además la participación del Dr. Pedro Alvarez Chanca, introductor de la medicina europea en el Nuevo Mundo, del italiano Michele de Cuneo, amigo personal de Colón, y de Juan de la Cosa, uno de los cosmógrafos más notables del Renacimiento.

La evangelización de los Indios fue encomendada a Fray Bernardo Boyl o Buil, de origen catalán y quien fuera el primer vicario general de Indias, estando al frente de nueve franciscanos, tres mercedarios, y del fraile Jerónimo Ramón Pané, que todavía sin saberlo, sería el primer etnógrafo de las culturas Americanas.

El viaje fue relativamente fácil y rápido; a la llegada navegaron por las Antillas Menores donde conocieron a los Caribes y fueron luego subiendo hacia el oeste hasta llegar al fuerte de la Navidad el 27 de noviembre.

Los expedicionarios hallaron el fuerte desmantelado y quemado, con algunos cadáveres que los indios atribuían a un asalto del Cacique Caonabo que habitaba en el interior de la isla, lo cual efectivamente sucedió siendo apoyados por Guacanagarí y los suyos, quienes al parecer no soportaron más los abusos de los castellanos con sus mujeres y sus bienes.

Guacanagarí desmintió toda relación con el hecho, encontrándolo Colón tendido en una hamaca supuestamente herido durante el ataque. Muy dolido, el Almirante descubrió entonces que los indios no mantendrían la posición de sumisión incondicional con la que el contaba para la realización de su proyecto colonizador.