Tradiciones

D. 6. Celebraciones o Areítos. D. 6. Celebraciones o Areítos. Diseño: J. Arvelo. Dibujo: F. Castro

El Areíto – Al no poseer escritura, la historia y las creencias eran transmitidas de generación en generación por medio de bailes y cantares llamados Areítos. Se celebraban a menudo en la elección o muerte de un cacique, durante un casamiento, o en tiempo de cosechas. Los habían de varios tipos: bélicos, religiosos, o cosmogónicos; como señala el Dr. Veloz Maggiolo, “el areíto era fiesta y canción, baile y rito al mismo tiempo”.8

Los areítos usualmente tenían lugar en el batey de la aldea o debajo de algún árbol. La descripción del cronista González de Oviedo nos ayuda a visualizarlos: “E por más extender su alegría e regocijo, tomanse brazo con brazo ensartados, o asidos muchos en rengles (o en corro así mismo) e uno dellos tomaba el oficio de guiar (ora fuese hombre o mujer) i aquel daba ciertos pasos adelante e atrás, a manera de un contrapás mui ordenado e lo mismo (i en el instante) hacen todos, e así andan en torno, cantando en aquel tono alto o baxo que la gula los entona, e como lo hace e dice, mui medida e concertada la cuenta de los pasos con los versos o palabras que cantan. I así como aquel dice la multitud de todos responden con los mismos pasos, e palabras, e orden; e tanto que le responden la guía calla, aunque no cesa de andar con el contrapás”......”les tura esto tres o cuatro horas i más, hasta que el maestro o guiador de la danza acaba su historia; i a veces les tura desde un día hasta otro...”.9

Se sabe que las mujeres preparaban un fermento de maíz, tal vez sería esta la bebida a la que se refiere Oviedo cuando agrega, “andan otros indios e indias dando de beber a los que danzan, sin se parar alguno a beber, sino meneando siempre los pies e tragando lo que les dan. I esto que beben son ciertos bevrages que entre ellos se usan, e quedan, acabada la fiesta lo más dellos y dellas embriagados i sin sentido, tendidos por tierra muchas horas”.

La música ha de haber sido bastante especial, dado lo exótico de los instrumentos: el más utilizado fue un tambor que Fray Ramón Pané refiere como el “Mayohavau, que es madera hueco, fuerte y muy delgado, de un brazo de largo y medio de ancho”....."Parece una calabaza con el cuello largo; y este instrumento que tocan es tan sonoro que se oye a legua y media de distancia.”10

El tambor que Pané describe fue llamado Mayohuacán por otros autores y consistía en un tronco ahuecado y cerrado a ambos extremos.tambor

Según el folklorista Fradique Lizardo “tenia dos hendiduras, una cuadrada por donde se vaciaba la madera que se ponía hacia abajo y otra en forma de H, que se colocaba hacia arriba, golpeándolo en las lengüetas de la H, con un resonador untado de alguna resina. Había que ponerlo en el suelo, porque se dice claramente que teniéndolo en el aire no sonaba”. 11

Suponemos que el ritmo era marcado por el Mayohuacán y las Maracas, instrumento hecho de madera o del fruto del higüero y que probablemente fueran utilizadas por aquel que “guiaba” o predecía el areíto.

Otros sonidos que intervenían en su música eran el del Fotuto o rústica trompeta hecha de un caracol y el de las Ocarinas o pequeños silbatos confeccionados en barro. De igual forma, tocaban otros silbatos hechos en hueso, y quizás, una trompeta de caña, que se haría resonar dentro de una botija de barro, siendo conocida con el nombre de Gayumba.

Los participantes del areíto se colgaban lineas de caracoles especialmente en los brazos y las pantorrillas, lo que a cada paso del baile producía un agradable sonido que suponemos debe haber sido al compás del Mayohuacán y las Maracas, integrándose los bailarines a la creación musical.

 

Escena D7 Cohoba

D.7. Ceremonia de la Cohoba.
Diseño: J. Arvelo.Dibujo: F. Castro

La Cohoba – El ritual de la Cohoba era la ceremonia de mayor importancia dentro de la religiosidad taína. Al practicarla, sus oficiantes invocaban a dioses o cemíes con el propósito de consultarles sobre asuntos de guerra, cosechas, o de salud.*

La Cohoba en sí, son polvos alucinógenos extraídos de una planta llamada científicamente Piptadenia peregrina y que mezclados con otros elementos, se colocaban sobre el plato que llevaban a la cabeza algunos de sus ídolos o cemíes. Al iniciar la ceremonia, los participantes se provocaban el vomito con unas espátulas ceremoniales. Lo que los aligeraba para recibir la cohoba. Regularmente inhalaban los polvos a través de unos canutos en forma de horqueta o letra Y.

Fray Bartolomé de las Casas, quien presenció algunas de estas ceremonias, así nos las describe: “El primero que la comenzaba era el Señor, i en tanto que llo hacia, todos callaban; tomada su cohoba (que es sorber por las narices aquellos polvos, como esta dicho, i todos hallabanse asentados en unos banquetes bajos, pero mui bien labrados que llamaban duhos, la primera sílaba luenga), estaba un rato la cabeza a un lado vuelta, i los brazos puestos encima de las rodillas, i después alzaba la cara hacia el cielo hablando con grande apellido de voces y sonido, i luego dábanle gracias, i debían desille algunas lisonjas, captándole la benevolencia y rogándole que dijese lo que había visto. El les daba cuenta de su visión, diciendo que el Cemí le había hablado de buenos tiempos o adversos, o que habían de haber hijos, o que se les habían de morir, o que habían de tener alguna contención o guerra con sus vecinos,”12.