Capitulo V – El Gran Encuentro

Europa En El Siglo XV

Grandes cambios operaron en Europa a través de todo el siglo XV, el sistema de producción feudal estaba en sus ultimas etapas de decadencia, por lo que la sociedad se encontraba despertando del oscurantismo intelectual y de las limitaciones económicas en la que había estado sumida durante toda la Edad Media. Un Nuevo modelo económico, y por ende social, estaba tomando su lugar: El Mercantilismo,  primera fase del moderno Capitalismo Industrial. 

astrolabioDe las grandes extensiones de tierra o feudos, controlados por un señor Feudal a quien los siervos pagaban su protección con trabajo, la gente emigraba a las ciudades, cada vez más grandes, con grupos de diversos oficios y categorías sociales; artesanos, jornaleros, mercaderes, fabricantes, banqueros, arquitectos y artistas, que ya estaban viviendo en una economía de mercado. 

Aunque suene común hoy en día, la posibilidad de acumular riquezas y de poseer bienes materiales, constituyo el germen de una ebullición social en la que los individuos empezaron a cuestionar sus tradicionales valores, especialmente los de índole moral y religiosa.

La corriente de pensamiento que acompañó esta reacción fue el llamado Humanismo, plataforma ideológica del Renacimiento. En un principio, sin romper con los preceptos de la Iglesia, el Humanismo reubicó la posición del Hombre en la tierra, dignificándolo como centro de la creación y, por voluntad divina, haciéndolo poseedor de la naturaleza así como de las riendas de su propio destino. 

Esta nueva forma de pensar aporto el sentido de dirección y de unidad que la naciente burguesía necesitaba; la nueva visión de exitosos mercaderes y fabricantes quienes a través de oferta y demanda, metales acuñados en monedas, y bancos lograron un considerable incremento de control en la sociedad.

A partir con el Humanismo, hubo un gran desarrollo de las ciencias; ya que los fenómenos naturales no serian atribuidos solamente a la mano de Dios, la magia, o el misticismo, el europeo se cuestionaría, explorando, y analizando, deduciendo y comprobando, todo un nuevo horizonte lleno de posibilidades. Eran los tiempos tempranos de lógica y de razón, de la formación de una nueva cultura científica.

Con la invención de la imprenta en 1440, los libros se produjeron a menores costos y en mayores cantidades, facilitando la comunicación de los nuevos conocimientos e ideas. Grupos más amplios tuvieron acceso a las fuentes de información que tras siglos de constante guerras, habían permanecido recluidas en monasterios de toda Europa.

Claro, este maravilloso esplendor solo incluía a la nobleza, el clero y la pujante burguesía; la gran masa de campesinos y artesanos analfabetos, ganaban su vida día a día, y se encontraban sin ningún tipo de derechos o comodidades, indefensos frente a la arbitraria autoridad de reyes y príncipes.

De la misma manera, la población en general vivía apretadamente en ciudades amuralladas, con pésimas o ningunas condiciones sanitarias, acosadas por regulares plagas y crisis de hambre. Dentro de este panorama, resulta fácil comprender el alto nivel de sacrificio a que llegaron algunos individuos para alcanzar títulos, gloria, y oro en tierras americanas. 

Nocturlabio de Apiano2Políticamente el orden también tomó otro giro; favorecidos por recaudaciones de impuestos pagados en dinero, ya no trigo, algunos principados se hicieron poderosos y lograron incorporar cada vez más a las pequeñas comarcas y feudos de sus alrededores. Por lo tanto, tras siglos de poder fragmentado, algunas monarquías eran amplias unidades de gobierno que se encontraban en el proceso de convertirse en naciones-estados, transfiriendo a la vez el poder y las recaudaciones de la Iglesia Romana bajo su propio control local. 

En el aspecto militar, la utilización de la pólvora unida a la invención del arcabuz, permitieron que los soldados poseyeran armas de fuego individuales, provocando que pequeñas unidades de guerra lograran una fuerza demoledora. Igualmente, los cañones ya no solamente eran utilizados en tierra sino que se podían instalar a bordo de embarcaciones y facilitar el bombardeo y la destrucción de poblados o ciudades costeras. 

A la par con estas innovaciones, la evolución en el diseño de barcos tuvo como resultado el incremento de las construcciones navales. Junto a la utilización de los instrumentos claves para ubicase en alta mar como la brújula y astrolabio, estas condiciones crearon de Europa un verdadero poder naval que dominaba todo el mar Mediterráneo y la costa noroeste de África. 

Las rutas comerciales terrestres que conectaban con Asia eran controladas por mercaderes venecianos y genoveses, quienes distribuían a Europa los artículos de gran importancia como especies, telas y piedras preciosas. Con la toma de Constantinopla por los turcos en 1453, los comerciantes italianos se vieron obligados a pagar altos impuestos para transportar mercancías, provocando un gran incremento en los precios de dichos artículos.

Entre rutas comerciales marítimas, se encontraban las factorías o puestos portugueses en la costa noroeste de África. De esta área se importaba oro, marfil, maderas, y esclavos, entre otros productos. 

A finales del siglo, Europa se encontraba con dos problemas básicos: la necesidad de importar más oro, preciado metal que empezaba a escasear pues las minas locales se estaban agotando, y la de establecer rutas comerciales nuevas con Asia, de manera que los recién formados estados pudieran importar directamente las especies y demás artículos, así como exportar las mercancías europeas de la floreciente industria.

De la misma manera, los monarcas europeos consideraban la posibilidad de establecimientos coloniales que les aseguraban el aprovechamiento de riquezas a bajos costos. Tal era el caso de la monarquía Española.