Las creencias mitológicas dominaban en gran parte las acciones de la vida taína; como bien observa el Historiador  Roberto Cassá, “el universo mental de los indios estaba condicionado por un sistema de creencias religiosas bastante bien organizado y que se hacia común en sus aspectos esenciales a los indios de toda la isla como de otras Antillas vecinas.”13

Lo poco que se conoce de estas creencias lo debemos a la “Relación de las Antigüedades de los Indios”, escrita por el fraile Jerónimo Ramón Pané en la Española bajo el encargo directo de Cristóbal Colón en 1498.

Investigadores modernos han comparado las descripciones de Pané con el arte de los hallazgos arqueológicos así como con mitos y vocablos de otros grupos arawacos todavía vigentes. Gracias a estos trabajos, especialmente a la obra del Doctor cubano José Juan Arrom, en los últimos años se han podido interpretar los principales mitos y divinidades antillanas.

De esta manera, y aclarando que los “protagonistas” eran todos seres mitológicos, tenemos que los principales mitos taínos fueron:

a) El Origen del Sol y la Luna – El Sol y la Luna salieron de una cueva que esta en el país del cacique Mautiatihuel. El significado de Mautiatihuel sería el de “Hijo-del-Alba” o “Señor de la Región del Amanecer” por lo que la cueva “sería más bien el antro cósmico de donde sale el Sol para iluminar la tierra, y a la cual regresa a ocultarse al tiempo mismo que de allí sale la Luna”. 14

b) Los Cuatro Gemelos – Hubo un hombre llamado Yaya (supremo espíritu), cuyo hijo Yayael, que quiere decir hijo de Yaya, lo quiso matar; Yaya lo desterró pro cuatro meses, pero al regresar no había cambiado de parecer, por lo que Yaya lo mato y colgó sus huesos en una calabaza (higüero), donde estuvieron por un tiempo.

Un día la madre quiso ver los huesos de su hijo, y al volcar la calabaza, vieron que los huesos se habían transformado en peces, por lo que decidieron comérselos.

Estando Yaya en sus conucos, llegaron a su vivienda cuatro hijos gemelos de una mujer llamada Itiba Tahuvava que había muerto de ese parto. Solo uno de los cuatro tenia nombre y se llamaba Dimivan Caracaracol que quiere decir roñoso.

Estando donde Yaya, descolgaron la calabaza y empezaron a comer peces, pero escucharon a Yaya que regresaba, y en el apuro de volver a colgar la calabaza, la dejaron caer y se les rompió. “Dicen que fue tanta el agua que salió de aquella calabaza, que lleno toda la tierra y con ella muchos peces; y de aquí dicen que haya tenido origen el mar”.15

Al salir del bohío de Yaya, los gemelos llegaron a la puerta de un viejo llamado Basamanaco o Ayamanaco, que sabia preparar el casabe; entonces los gemelos le dijeron “Ayacavo Guarocoel” que significa “conozcamos a nuestro abuelo”.

Dimivan Caracaracol entro delante y pidió casabe a Ayumanaco, este, rudamente le tiro a la espalda un guanguayo (semen) que estaba lleno de cohoba (polvos alucinógenos).

Caracaracol volvió junto a sus hermanos, quienes le miraron la espalda y vieron que tenia una hinchazón que crecía rápidamente; por lo que “cogiendo un hacha de piedra se la abrieron y salió fuera una tortuga viva; hembra; así fabricaron su casa y alimentaron a la tortuga”.16

Todo parece indicar que siendo Yaya un espíritu supremo de “cósmicos conucos”, tuvo un hijo desleal al que tuvo que hacer justicia. En algunas culturas la muerte es símbolo de transformación que genera nueva vida y alimentación, lo que explicaría porque los huesos de Yayael, (el hijo del espíritu mayor) se hayan transformado en peces, y sus padres procedieran a comérselos.

Por otro lado, los gemelos han sido sacralizados en muchas religiones, y siendo cuatro los hijos de Itiba Tahuvava, se ha pensado que representen a los cuatro puntos cardinales o “los cuatro vientos”. La madre, que muere de parto, sería la Madre Tierra y Bayamanaco, más que el abuelo, sería el poseedor de los importantes secretos del fuego y de la preparación del casabe.

En la ruda respuesta del “abuelo”, el Dr. Arrom encuentra representada la creación del género humano: “el lanzamiento del guanguayo (esputo=semen) simbolizaría el acto de fecundación, la siguiente inflamación del periodo de gestación, y el sajamiento con el hacha de piedra el nacimiento del nuevo ser.”17

En otras mitologías algunos animales ocupan una importante posición simbólica, entre los waiwai (cultura de lengua caribe), la tortuga hembra fue “la madre primordial o núcleo generativo”.18

Si bien estas culturas poseen alguna relación, no ha de extrañarnos que de la espalda de Dimivan Caracaracol salga una tortuga hembra a la que todos crían, dando el paso de la vida nómada a la sedentaria, tras adquirir el fuego, la técnica de preparar el casabe, y la cohoba, que los mantendría en comunicación con el mundo místico o sobrenatural.

c) De Donde Vino la Gente – De una gruta llamada Cacibajagua (que significa “Cueva de Jagua”), salió la mayor parte de la gente que pobló la isla. Un ídolo llamado Marocael montaba guardia para decidir donde se enviaría a la gente, pero un día se tardo en venir a su puesto y fue transformado en piedra por la acción del Sol.

Otros habitantes de la gruta salieron a pescar, pero el Sol los apreso y se convirtieron en Jobos (árbol y fruto antillano: Spondia momnin).

Uno llamado Guaguyona mandó a Yadruvava a buscar cierta hierba con la que se lavaban, pero a este también lo sorprendió el Sol por el camino y se convirtió en pájaro Ruiseñor al que llamaban Yahuba Bayael.

Guaguyona se indigno y resolvió marcharse de la cueva llevándose a las mujeres y dejando los niños pequeños en un arroyo, estos lloraban de hambre pidiendo el seno y gritando “toa, toa, toa”, y así quedaron transformados en sapitos o tonas.

Guaguyona anduvo varias islas, dejó a las mujeres en Matininó y se fue a otra región llamada Guanín; allí una mujer que se había quedado en el mar lo puso en una guanara o lugar apartado, le curó las llagas, y le regaló muchos guanines (pendientes de oro bajo) y cibas (cuentecillas de piedras parecidas al mármol).

Guaguyona entonces cambió su nombre por el de Biberoci Guaguyona, y allí se quedo con su padre y otros familiares, que juntos fueron el origen de Guanín.

Se piensa que este mito en su principio representa la aparición del hombre y la creación de piedras, arboles y pájaros por la acción transformadora del Sol.

Se sabe que la sífilis existía en las Antillas antes de la llegada del europeo, por lo que el Prof. Arrom supone que los taínos la consideraran castigo de incesto. Esto explicaría el porque Guaguyona, cansado de esperar las hiervas que curan sus llagas, tuviera que llevarse las mujeres de la isla para evitar las relaciones entre hermanos y dejar a las crías convertidas en sapos, lo que pondría fin a esa descendencia.

En un lugar sagrado (Guanín) es otra mujer (salida del mar), la que le cura, le enseña hábitos y costumbres, y le regala las cibas y los guanines, piezas que no poseen “solo una función suntuaria sino un valor religioso y un poder mágico.”19

d) Como Volvieron a Tener Mujeres – Al Guaguyona dejarlas en Matininó, los hombres de la isla de Haití se quedaron sin mujeres. Un día, unos se estaban lavando en un arroyo “y vieron caer de algunos arboles, colándose por las ramas, una cierta forma de personas que no eran hombres ni mujeres, ni tenían sexo de varón ni de hembra. Procuraron cogerlas; pero se les escurrían como si fueran anguilas”.20

Los sorprendidos indios buscaron unos hombres llamados Caracaracol porque tenían las manos ásperas de una enfermedad como roña. Los Caracaracol pudieron sujetar a las criaturas y les ataron al cuerpo un pájaro carpintero o inriri. El pájaro, creyendo que eran maderos, comenzó la obra que acostumbra, picando y agujereando en el lugar donde ordinariamente suele estar el sexo de las mujeres.”21

En otros mitos primitivos, los seres andrógenos usualmente se relacionan con el agua, es probable que a esto se deba la aparición de las “criaturas” en un arroyo; de la misma manera, pensamos que debido a sus diferencias, los Caracaracol serían algo así como un tipo de individuos especiales, aptos para acciones de valor.

Quizás lo más relevante (y simpático) de este mito, sea que al contrario de Eva, formada de una costilla de Adán, a las taínas la naturaleza les haya “tallado” el sexo a través de un pájaro carpintero.

e) El País de los Muertos – El “lugar y habitación” de los muertos era el Coaybay que estaba en una región de la isla llamada Soraya. Al espíritu, en las personas vivas le llamaban goeiz y a las muertas, opia.

Las opias que viven en el Coaybay se pasan el día recluidas, pero de noche salen a pasear y a comer guayabas (fruta tropical, Pridium guajava).

Refiere Pané que las opias, además de salir a comer guayabas, “hacían fiesta, y van juntos con los vivos”22, por lo que los vivos les tocaban el vientre buscando el ombligo y de no encontrarlo, decían que estaba operito, lo que significa muerto.

Nos parece singular el hecho que data la importancia del cordón umbilical para conservar la vida antes del nacimiento, y llevando el hombre esta marca perennemente, tendría sentido el que los taínos se liberaran de ella después de la muerte.

Por lo demás, el paso de morir y habitar en el Coaybay esta claramente definido por el Prof. Arrom: “Para el taíno, por lo que se ha visto, la muerte no era extinción, castigo o recompensa. Era un episodio en el transito de una existencia a la otra, un suceso esperado y previsto en el natural orden cósmico”.23

Divinidades

En su “Relación de las Antigüedades”, Fray Ramón Pané incluye la descripción de los principales dioses o cemíes de la mitología taína: los análisis comparativos del Prof. José Juan Arrom logran compaginar estas descripciones, tanto en el significado de algunos nombres arawacos, como con representaciones artísticas de toda el área del Caribe.

Basado en sus aportaciones y a los escritos del Fraile Gerónimo, hemos agrupado las más importantes divinidades taínas en el siguiente cuadro.

 

Yocahu Vagua Maorocotí o Yocuhuguamá

Yocahuguama      Etimología: “Creen que hay en el cielo un ser inmortal y que nadie puede verlo, y que tiene madre, más no tiene principio”.24

Su nombre equivaldría a “Espíritu de la Yuca y del Mar”, “Ser sin antecesor masculino” y “Señor Yucador”, es decir, aquel que a donado la yuca al hombre.

Características Iconográficas: fue representado en los trigonolitos o ídolos de tres puntas, abundantes en la arqueología antillana. En ocasiones, aparecen como piedrecitas o pedazos de caracol a los que se le ha dado esta forma; otras veces se encuentran piezas elaboradamente talladas con rostros humanoides o de animales. Se cree que estos trigonolitos los hayan enterrado en las siembras, con el propósito de “fertilizar” los conucos.

A esta divinidad los taínos le atribuyeron la misión de vaticinar la destrucción de su pueblo. “y dicen que en este cacique afirmo haber hablado con Yucahuguamá, quien le había dicho que cuantos después de su muerte quedasen vivos, gozarían poco tiempo de su dominio, porque vendría a su país gente de dominar y matar, y que se morirían de hambre”.25

 

Vaibrama

 Vaibrama  

Etimología: Pané refiere, “dicen que cuando hubo guerra, lo quemaron y después, lavándolo con el jugo de la yuca, le crecieron los brazos, y le nacieron de nuevo los ojos y le creció el cuerpo.”26

Características Iconográficas: Se supone que el crecimiento simbolizaría la evolución de la yuca de especie silvestre y débil a planta domesticada que proporcionaba grandes tubérculos a la alimentación comunal. Para el Prof. Arrom, el crecimiento en el cemí de Vaibrama, “significaría el desarrollo de las ramas (brazos), la aparición de las yemas (ojos), y el crecimiento del sistema de gruesas raíces que constituyen, en efecto, el cuerpo de la nueva planta”.27

Tanto Pané como Las Casas refieren que este cemí causaba enfermedades a quienes lo desatendían de cuidados y ofrendas. Tendría sentido entonces que su aspecto fuera tan intimidante, pues tenia que “infundir temor a quienes no quisieran cumplir la tediosa tarea de rayar la yuca y extraerle el jugo dañino antes de consumirla”.28

Las representaciones de Vaibrama han sido más comunes en los cemíes con plato para ofrendas y cohoba. Tal vez fuera este el dios que se invocara regularmente para asegurar una buena cosecha como para que los behiques realizaran sus curaciones.

 

Atabey o Attabeira

Atabey   Etimología: Madre de Yocahuguamá, es probable que su nombre signifique “madre de las aguas”. Según el Dr. Arrom, “También pudo haber sido una divinidad relacionada con la luna, las mareas y la menstruación”, “Una deidad femenina relacionada con la maternidad”.29

Características Iconográficas: Cristóbal Colón, Las Casas y Pané refirieron que los indios poseían tres piedras especiales o mágicas; una de ellas “consideran que son mejores para hacer parir a las mujeres preñadas”.30

El Dr. Arrom sugiere que ciertas figurillas esculpidas en piedra o hueso, fueran los amuletos que utilizaran las taínas para invocar a Attabeira durante los dolores de parto.

Boinayel y Márohu

Boinayel  

Etimología: “Señor de la lluvia y Señor del buen tiempo”.

“Dos cemíes hechos de piedra del tamaño de medio brazo, con las manos atadas y parecía que sudaban.”31

Características Iconográficas: Se representan en dos figuras muy juntas, a manera de gemelos siameses. Algunas llevan incisiones en los ojos, supuestamente para que las gotas de rocío rodaran al condensarse la humedad en la superficie de la piedra. De esta manera, daban la apariencia de que en efecto “sudaban” o “lloraban”. Es probable que las “lagrimas: simbolizaran las lluvias que el taíno estaba esperando.

Guabancex y sus asistentes Guatauba y Coatrisquié

Guabancex  

Etimología: Guabancex es una divinidad femenina, según la descripción de Pané, “dicen que hace mover el viento y las aguas, y echa por tierra las casas y arranca los árboles”.32 Seria entonces la diosa del viento, controladora de los huracanes o tormentas tropicales. Ayudándola en este oficio, se encontraba Guatauba como dios del trueno y Cuatrisqué como el de las inundaciones. 

Características Iconográficas: Varios iconos de piedra encontrados en Cuba parecen representar a Guabancex a manera de una figura humanoide con los brazos dispuestos “como hélices y las manos como paletas para mover las nubes e impulsar el viento en su tarea destructor”.

Maquetaurie Guayaba

Maquetaurie  

Etimología: Señor del Coaybay, país de los muertos. “El primero que estuvo en Coaybay dicen que fue uno que se llamaba Maquetaurie Guayaba”.33

Características Iconográficas: Es representado con cierta expresión cadavérica; para el Prof. Arrom, sus lineas obedecen a un patrón básico: “mentón prominente, boca desmesurada, nariz achatada, cuencas semivacías, cabello en forma de diadema.”34

Cabria señalar que este rostro ha aparecido, más que en grandes cemíes, en cabezas efigies, piedras acodadas, pequeños amuletos, e inhaladores de la cohoba.

Opiyelguabirán

Opiyelguabiran  

Etimología: “dicen que tiene pies como de perro y es de madera, y que muchas veces por la noche salía de casa y se iba a la selva. Allí iban a buscarlo, y vuelto a casa lo ataban con cuerdas: pero el se volvía a las selvas”.35

Arrom sugiere que este dios-perro estuviera relacionado con las opías y fuera una especie de can cerbero del mundo místico taíno. En sus regulares escapadas, serviría de guía a las opías o espíritus de los muertos para divertirse en sus aventuras nocturnas.

Características Iconográficas: Su representación más impresionante proviene de Santo Domingo: con cabeza humana, posee cuerpo de perro con la cintura para abajo, y su posición hace pensar que se encuentra listo para saltar del bohío e irse a la selva a pasear....