La Sociedad Agrícola

El sistema original de cultivo que los arawacos trajeron a Las Antillas fue el llamado de “roza”, que consiste en talar y quemar los arboles de un área determinada para luego fertilizar el suelo con sus cenizas. Además de extensiones de tierra dedicadas a un solo cultivo, los indígenas utilizaban una más pequeña porción de terreno a la que llamaban conuco, y donde simultáneamente se sembraban los principales productos de la dieta diaria: tubérculos como la yautía, el mapuey, la batata, y muy especialmente la venerada yuca (Manihot utilissima).

Como bien destaca el historiados Bernardo Vega, “la combinación cultivo de roza-conuco, ambas herencias taínas, ha sido la técnica agrícola más común en toda la historia de nuestro país.”1 y como más adelante señala, arrastra el problema de que la tierra, luego de ser utilizada, es desechada por otra nueva área que hay que talar. En tiempos precolombinos, la gran abundancia de bosques así como un numero prudente de cultivadores, hacían posible que los espacios aclarados se reforestaran de manera natural; en la actualidad, tras siglos de indiscriminada explotación maderera, la tradición campesina del cultivo de roza sin ningún planeamiento contribuyen al terrible problema de deforestación que enfrenta la República Dominicana.

Un grave avance en las técnicas de cultivo del periodo taíno fue la utilización del método de cultivo sobre montículos, conocidos con el nombre de “montones agrícolas”. Consiste en aprovechar para la siembra las “lomitas” o montículos formados a través de años por restos de concha y otros desperdicios alimenticios. De no tenerlos, se realizaban amontonando tierra de calidad hasta que midieran unos 12 pies de diámetro por 4 pies de altura, aproximadamente.

 

D4 aldea taina

Cultivando en montículos obtenían un significativo aumento de las cosechas, ya que la tierra no se erosiona, es decir, que no se corre con las lluvia, manteniendo la humedad por largo tiempo y nutriéndose de los desperdicios animales y vegetales que le servían de excelente abono. Algunos montículos eran movidos al termino de la cosecha lo que facilitaba el reciclaje de la tierra, haciendo de este sistema de cultivo uno de los pocos con cierto sentido de conservación de la naturaleza.

Cabe destacar la importancia del cultivo de montones en la emancipación productiva del taíno, tanto así, como señala el Prof. Roberto Cassá, “los altos rendimientos de este sistema determinaron que la población taína tuviera que dedicar un tiempo relativamente corto del año para procurarse la alimentación y que pudiera disponer de apreciable tiempo sobrante que podía destinar a otras actividades.”2

Los taínos utilizaron además la técnica de riego, aplicándose especialmente en ciertas áreas del suroeste de la isla. Sus instrumentos de cultivo fueron el hacha de piedra y la “coa”, especie de azada de madera con punta afilada que utilizaba para hollar.

Como en la mayoría de culturas agrícolas, la siembra se realizaba durante el ciclo de la luna nueva, lo que se cree provoca un crecimiento más rápido de los cultivos. Los frutos de la cosecha poseían un carácter colectivo, siendo este aspecto descrito por Hernando Colón cuando refiere que “Tan pronto como entraban en aquellas casa algunos indios que el Almirante llevaba consigo de la Isabela, cogían lo que más les gustaba, sin que los dueños dieran muestras de desagrado, como si todo fuese común.”3